A mediados de 1811 el movimiento armado encabezado por José María Morelos, cuyo objetivo era independizar a la Nueva España, estuvo a punto de fracasar. En su seno surgió una revuelta con el propósito, aseguró el escritor Carlos María de Bustamante, de “asesinar a todos los blancos y personas decentes y propietarios, comenzando por el mismo Morelos”. Ignoro con precisión el alcance que tuvo la conspiración, pero con base en el dicho de Bustamante, contemporáneo del suceso, estimo que involucró a más de mil hombres, la mayoría habitantes de las jurisdicciones de Acapulco, Coyuca y Tecpan, en la costa del Pacífico novohispano. Los insurrectos tuvieron algunas escaramuzas con las tropas que Morelos había dejado en Acapulco al mando de Julián de Ávila, sin embargo, fueron derrotados. El líder de los sediciosos fue un orgulloso mulato acapulqueño, cuya historia voy a narrar.